La Vía Verde de Ojos Negros debe terminar donde empezó su historia: en el Pantalán – Eduardo Márquez (Portavoz de IP)

Hay reivindicaciones que no deberían depender del paso del tiempo ni de los cambios de gobierno. La prolongación de la Vía Verde de Ojos Negros hasta El Puerto, concretamente hasta el Pantalán, es una de ellas. Se trata de una reivindicación histórica de Iniciativa Porteña, una apuesta por recuperar nuestro patrimonio y una oportunidad que no podemos seguir aplazando.

La historia de esta vía ferroviaria está íntimamente ligada a El Puerto. El antiguo ferrocarril minero transportaba el mineral de hierro desde las minas de Ojos Negros, en Teruel, hasta las instalaciones industriales y el embarcadero de la Compañía Minera de Sierra Menera. Ese era su sentido, su razón de ser y su destino. Por eso, cuando hablamos de completar la Vía Verde, no podemos conformarnos con cualquier final: debe llegar al lugar donde culminaba su recorrido histórico, el Pantalán.

No entiendo cómo es posible que, hace aproximadamente tres años, se ejecutara una conexión entre la Vía Verde de Ojos Negros y la Vía Xurra con una inversión de más de dos millones de euros, mientras se dejaba sin resolver la llegada de la mencionada vía hasta El Puerto. Una actuación que, desde mi punto de vista, no ha tenido el rigor histórico que debería exigirse a un proyecto de estas características. No cuestiono la utilidad de mejorar las conexiones ciclistas, pero sí considero necesario preguntarnos si estamos priorizando adecuadamente nuestro patrimonio industrial y sus necesidades.

Porque, al parecer, para nuestras administraciones es más sencillo conectar vías que conectar con la historia. Y mientras tanto, el Pantalán sigue esperando. Quizá haya que colocarle un cartel que indique «final de la historia» para que alguien entienda dónde debería terminar la Vía Verde.

Ahora que la Vía Verde ya llega hasta el término municipal de Sagunto, el Ayuntamiento de Sagunto no debería tener excusas para impulsar de manera decidida su prolongación hasta donde realmente se merece: El Puerto y, concretamente, el Pantalán. Si la vía ya ha llegado hasta las puertas del término municipal, ¿qué más necesitamos? ¿Otra década de estudios, promesas y fotografías institucionales? La historia ya está escrita; lo que falta es voluntad para terminarla.

Las ventajas de completar este recorrido son evidentes. Desde el punto de vista social, ofrecería un espacio seguro para caminar, practicar deporte y disfrutar del entorno, favoreciendo la movilidad sostenible y el ocio saludable. En el ámbito cultural, permitiría recuperar y divulgar la historia minera, ferroviaria e industrial que forma parte de la identidad de El Puerto.

En materia turística y económica, la llegada al Pantalán abriría nuevas posibilidades. Ciclistas y senderistas podrían culminar una ruta de largo recorrido y acabar junto al mar, generando actividad para la hostelería, el comercio, los alojamientos y los servicios vinculados al turismo activo.

Pero hay una condición irrenunciable: el recorrido debe ser fiel a la historia. Allí donde sea posible recuperar el trazado original, debe hacerse. Y donde existan dificultades técnicas o urbanísticas, habrá que estudiar alternativas que respeten al máximo el legado ferroviario. No se trata de construir una vía más, sino de recuperar una parte de nuestra memoria colectiva.

Tampoco debemos escatimar en el proyecto. Una infraestructura de esta relevancia merece una planificación rigurosa, materiales adecuados, seguridad, señalización histórica y una integración respetuosa con el entorno. Invertir en calidad es invertir en el futuro. No vaya a ser que gastemos otros dos millones para acabar descubriendo que el final de la Vía Verde sigue estando demasiado lejos.

La Vía Verde de Ojos Negros no estará verdaderamente completa hasta llegar al Pantalán. Iniciativa Porteña lleva años defendiendo esta aspiración. Ha llegado el momento de que las administraciones asuman su responsabilidad y conviertan una reivindicación histórica en una realidad para El Puerto.

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