La Generalitat Valenciana está de enhorabuena. Valencia tendrá una nueva conexión directa con Nueva York y la noticia se ha celebrado con la alegría propia de quien acaba de ganar Eurovisión y la Champions League en la misma semana. Fotos, titulares, sonrisas y, seguramente, algún mapa con una flecha atravesando el Atlántico para demostrar que Valencia ya juega en la liga de las grandes ciudades del mundo.
Y sí, es una buena noticia. Pero conviene detenerse un momento y contemplar la maravillosa paradoja: parece que Valencia está mejor conectada con Nueva York que con El Puerto.
Porque mientras uno podrá cruzar el océano Atlántico sin escalas, llegar a Valencia desde la misma Avenida Camp de Morvedre sigue siendo, en ocasiones, una pequeña aventura. No hace falta pasaporte, pero casi convendría llevar brújula, paciencia y algo de comida para el camino.
El Puerto, uno de los grandes núcleos industriales y poblacionales de la Comunidad Valenciana, continúa sin una conexión ferroviaria directa de Cercanías con Valencia. Tampoco cuenta con una conexión de Metrovalencia que permita integrar de verdad la ciudad en el área metropolitana. En cambio, Nueva York queda, simbólicamente al menos, un poco más cerca. Quizá la próxima vez que alguien pregunte cómo ir desde El Puerto a Valencia deberíamos recomendar: “Mira vuelos a Manhattan, allí ya preguntas”.
La alternativa principal sigue siendo el autobús interurbano, un servicio que muchos usuarios conocen demasiado bien. Autobuses llenos, horarios insuficientes, retrasos y una sensación general de que el sistema pertenece a una época en la que todavía se mandaban cartas por paloma mensajera. Miles de trabajadores y estudiantes dependen cada día de un transporte público claramente superado por la demanda. Pero, tranquilos: al menos podremos presumir de conexión directa con Times Square.
Aquí es donde el entusiasmo de la Generalitat Valenciana empieza a resultar algo cómico. Se entiende la alegría: conectar Valencia con Nueva York es un hito económico, turístico e internacional. Pero quizá antes de sacar tanto pecho convendría mirar el mapa más de cerca. No parece muy razonable celebrar que somos capaces de conectar continentes mientras seguimos teniendo dificultades para conectar adecuadamente municipios que forman parte de nuestra propia realidad económica y social.
Y el Ayuntamiento de Sagunto tampoco debería limitarse a observar el problema desde la barrera. Hace falta más contundencia, más presión institucional y, sobre todo, más preocupación visible. No basta con declaraciones, reuniones y buenas intenciones. La conexión entre El Puerto y Valencia ya sea por tren o metro, debería ser una prioridad política de primer orden.
Porque está muy bien tener a Nueva York en el horizonte. Pero quizá antes habría que conseguir algo todavía más revolucionario: que llegar desde El Puerto a Valencia en transporte público no parezca una Odisea.


