Salvar las fiestas del Carmen y del Barrio obrero – Juan A. Guillén (Concejal de IP)

Llegan noticias desalentadoras sobre la continuidad de dos fiestas tradicionales tan porteñas por distintos motivos como son las fiestas de La Virgen del Carmen y las fiestas del Barrio obrero con su concurso de pintura sobre asfalto. Si no nos movemos rápido y de forma decidida es posible que estas dos manifestaciones identitarias porteñas desaparezcan para siempre.

Las fiestas de la Virgen del Carmen trascienden con mucho su carácter religioso ya que rinden homenaje a los trabajadores del mar. No podemos olvidar que los primeros pobladores de Puerto de Sagunto no solo fueron trabajadores de la siderometalúrgica. También se establecieron familias enteras de pescadores venidas de Burriana, de Moncófar y de otras poblaciones, al abrigo del recién construído embarcadero, y que fueron conformando el barrio de La Marina, que por algo lleva este nombre.

Todos hemos disfrutado alguna vez de su antigua y  multitudinaria procesión marinera, o de su popular sardinada, por no hablar de sus espectáculos de variedades y juegos para niños y mayores en el patio del Colegio de Begoña.

Y sobre el Barrio Obrero ¿qué decir? Seguro que muchos lectores aquí presentes han participado de alguna forma u otra en su concurso de pintura sobre asfalto, un evento que por su singularidad debería sí o sí preservarse como una muestra cultural de nuestro pueblo. Han sido generaciones y generaciones de porteños los que hemos pasado por esas calles disfrutando como concursantes o espectadores de una muestra tan peculiar.

Son fiestas, las dos, que  cuidan la cultura, la cohesión social y el sentido de identidad de El Puerto. Es una forma de transmitir las tradiciones, mitos y leyendas de una generación a otra, preservando así una identidad única  en un mundo cada vez más globalizado e impersonal. Fomentan el orgullo local ya que reflejan nuestra  historia, nuestros valores y formas de vida. Son  una ocasión para que los vecinos  mostremos  el  aprecio por nuestro lugar de origen o de acogida y compartamos con satisfacción nuestra  cultura con visitantes de otros lugares. Además proporcionan oportunidades para que las personas nos reunamos fortaleciendo los lazos comunitarios, fomentando la unidad intergeneracional, al tiempo que mostramos respeto y tolerancia hacia las diferencias culturales y de origen,  tan propias de El Puerto.

En resumen, estas fiestas desempeñan un papel vital en la preservación de la identidad cultural, la cohesión social y el sentido de pertenencia a nuestro pueblo, El Puerto. No solo son una expresión de la riqueza y diversidad cultural de nuestra comunidad, sino también una oportunidad para celebrar y compartir lo que nos une como  porteños.

 

 

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