ARTIFICIAL Y NOCIVA

Desde que Argentina ganó el mundial y desde que Volkswagen anunció que venía a nuestra ciudad, la sociedad de la comarca se encuentra en un punto de inflexión. Incluso diría que, hasta cierto punto, hemos entrado en pánico. Aquellos que hasta hace bien poco eran expertos en pandemias y luego en guerras, hoy nos explican dónde deben o no deben situarse los famosos y ya dichosos paneles fotovoltaicos. Algunos también se han aventurado a prometer nosecuantos miles de puestos de trabajo. Un día son 3.000 y otro, 15.000. Cualquier cosa menos mantener la calma y la prudencia e ir trabajando día a día, analizando las necesidades y las demandas que irán surgiendo poco a poco. Con estas líneas no quiero, evidentemente, enfriar las emociones de alegría e ilusión que muchos sentimos, sino, sencillamente, intentar mantener los pies en tierra firme.

  Precisamente hace unos días reflexionaba con un vecino de la plaza Noguera sobre el concepto de la ciudad del futuro (cercano) al salir de una conferencia celebrada en el Centro Cívico. Él me comentaba, y con mucha razón, que le encantaría poder llegar a todos los rincones de su pueblo andando, sin necesidad de un vehículo motorizado que —enumeraba— ocupara espacio, contaminara y metiera ruido para todos los vecinos. No solamente mencionó servicios públicos, como Hacienda, Seguridad Social, Juzgados, Conservatorio de Música o Ayuntamiento, sino que también hacía referencia a cómo la voluntad unionista de dos núcleos de población había promocionado la construcción de grandes centros comerciales (a los cuales también se desplaza uno en coche) en detrimento del pequeño comercio local de ambas poblaciones, o la proliferación de centros de estudio (como dos grandes institutos, una Escuela Oficial de Idiomas o una, si siguiere en pie, Universidad Nacional de Educación Distancia). Todo ello, por supuesto, bien alejado de Sagunto y del Puerto, para fastidio de los ciudadanos del municipio completo. Se salva, si acaso, Baladre, y solo a medias: quien viva por el CEIP La Pinaeta recorrerá 3km cada día que decida ir andando al IES Jorge Juan.

Ecologismo (y sentido común) es construir una ciudad en la que se pueda tener todo cerca. Esa ciudad es intrínsecamente incompatible con «la gran ciudad de la mar a la montaña» de la que algunos hablan. Es una barbaridad que determinados gobernantes del ayuntamiento saguntino se hayan posicionado en contra de la duplicidad de algunos servicios, justificando que, «en realidad, lo que hace falta, es mejorar la comunicación Puerto → Sagunto)» —téngase muy en cuenta el sentido de la flecha, puesto que si alguna vez era al contrario, como pasaba con el Casal Jove, se han apresurado a solucionarlo—. Afirmaciones de esa índole suponen disparate ofensivo y profundamente imprudente incomprensible. Por cierto, lo de Argentina del principio era solamente para desconcertaros un poco.

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